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Trabajo: uno, dos, estrés.

Trabajo: uno, dos, estrés.


Diversas situaciones a lo largo de nuestra vida nos resultan estresantes: las relaciones personales, relaciones amorosas, situaciones económicas, la vida familiar y por supuesto nuestro trabajo, el lugar en el que pasamos la gran cantidad de nuestro tiempo.

Como bien sabemos, el estrés es la respuesta biológica y conductual ante situaciones percibidas como amenazantes y ante las que la persona no posee recursos suficientes para hacerle frente de forma adecuada, por lo que el estrés inicia a hacer sus estragos a nivel físico y mental, afectando nuestra salud, relaciones interpersonales e inclusive poniendo en riesgo nuestro trabajo.

Desde hace algún tiempo en nuestro país, las organizaciones han empezado a darle mayor importancia a las enfermedades de índole laboral y recientemente el conocido síndrome de burnout fue incorporado en la clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El burnout es considerado un síndrome producido por una larga exposición a situaciones estresantes que generan en el individuo sensaciones de ineficiencia, agotamiento físico y emocional que originan una serie de sentimientos y conductas negativas hacia el trabajo.

Es importante anotar que el estrés laboral es un fenómeno psicosocial que involucra tanto factores del ámbito laboral como condiciones propias del individuo. Además, es fundamental conocer que el estrés posee también una acepción positiva conocida como eustrés, que implica aquella tensión generada por desafíos y retos en el trabajo, que le permiten a la persona mantenerse alerta, con deseos de aprender, mejorar habilidades y desarrollarse. Por ende, en su abordaje es necesario contemplar desde situaciones como definición del puesto de trabajo, programas de reconocimientos, horarios, capacitación, comunicación, relaciones, autonomía y liderazgo hasta las circunstancias personales, familiares, elementos culturales, entre otros; así como el equilibrio justo entre un ambiente retador y uno desgastante.

En forma general, toda empresa se encuentra interesada en lograr la mayor productividad posible por parte de sus trabajadores, por ende, es necesario conocer qué factores inciden en el bienestar biopsicosocial de su personal y tener una estrategia clara del abordaje a realizar. La Organización Internacional de Trabajo orienta a las empresas en cuanto a los diferentes niveles de intervención que debe contemplar ante este fenómeno:

  • Prevención primaria: Eliminar los riesgos psicosociales inherentes al trabajo que pueden estar afectando a los trabajadores.
  • Prevención Secundaria: capacitar a los trabajadores en diferentes técnicas que les permitan una mejor adaptación a las situaciones estresantes, y adquirir herramientas para su afrontamiento.
  • Prevención terciaria: intervenir en aquellos casos que ya estén presentando síntomas de estrés o agotamiento brindando apoyo para su atención y recuperación.

En forma práctica podemos mencionar algunos rasgos comunes de las personas que están presentando estrés laboral que permitan identificarlos y brindar apoyo, aclarando que sus manifestaciones no se limitan a estas conductas y que se requiere el análisis puntual de cada caso:

  • Agotamiento psíquico y físico
  • Irritabilidad, intolerancia
  • Sentimientos de desvalorización
  • Aislamiento
  • Distracción, constantes errores
  • Síntomas físicos como dolores de cuellos, espalda o cabeza
  • Alteración de patrones de sueño y alimentación
  • Falta de energía y satisfacción con las tareas.
  • Criticidad excesiva del trabajo o tareas.

Si bien, de manera formal, la salud y bienestar de los trabajadores se encuentra delegado en los departamentos de Recursos Humanos y Salud Ocupacional de las empresas, la tarea debe ser una responsabilidad implícita en los puestos de trabajo de todos aquellos que tienen personal a su cargo y muy especialmente una prioridad de las altas jefaturas y dirigentes, no sólo por los efectos adversos de este fenómeno en el trabajo (baja productividad y creatividad, rotación y ausentismo, degradación del clima laboral, entre otras) sino por el valor integral de cada una de las personas que conforman la empresa.

 

Autores: Daniela Segura Valerín y Marianela Sánchez Alvarado


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