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Residuos electrónicos

Lo que hay detrás de los residuos electrónicos


Hoy en día, la tecnología se ha vuelto indispensable en nuestras vidas; cada vez más los diferentes dispositivos, como computadoras, Smartphone, televisores, etc., se vuelven aliados a la cotidianidad y facilitan muchas de las labores. Pero ¿Qué pasa cuando estos equipos cumplen su ciclo de vida útil?

A escala global, se estima que se producen entre 20 y 40 millones de toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos por año, lo que equivale aproximadamente al 5% del total de los residuos sólidos del planeta. En un reciente estudio de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) se determinó que la basura electrónica genera el 70% de la contaminación de metales pesados presentes en basurales o rellenos sanitarios (Greenpeace, 2011).

La inadecuada gestión de los residuos electrónicos sigue siendo una problemática, ya que, debido a la variedad de materiales por los que están constituidos, estos ameritan un tratamiento diferenciado de los residuos ordinarios para no generar un impacto negativo en el medio ambiente; principalmente por los metales pesados que contienen: plomo, mercurio, cadmio, berilio, cromo, etc.

La problemática aumenta cuando estos metales son liberados al ambiente y viajan por las diferentes matrices del ecosistema, contaminado suelos, aire, ríos, aguas subterráneas y océanos; e incluso, la mayoría de veces, terminan siendo ingeridos por algún organismo e incorporándose a la cadena alimenticia. Una vez que estos contaminantes son absorbidos, debido a sus características físico-químicas, no son eliminados del cuerpo, por lo que se adhieren a las células y tejidos.  De esta forma, estos metales van aumentando su concentración en los organismos que están en la cima de la cadena trófica como: el ser humano.

A lo largo de la historia se han realizado diversas investigaciones para estimar los impactos de los metales pesados en la salud, y se ha determinado que: el contenido excesivo de mercurio en el sistema del ser humano puede producir el envenenamiento fatal y causar daños permanentes en el cerebro,  y defectos genéticos; el plomo, por su parte, está asociado con la pérdida de peso y en casos más severos, con la anemia; su presencia en el organismo genera vómitos, falta de coordinación, parálisis de nervios craneales, convulsiones, coma y encefalopatía. El cadmio, otro metal pesado presente en los residuos electrónicos, puede provocar daños en el hígado, los riñones, y el bazo, además está asociado con la hipertensión (alta presión sanguínea) y enfermedades cardíacas (Barajas & Luna, 2019)

Como se reflejó anteriormente, la contaminación generada por los residuos electrónicos no solo afecta a los ecosistemas naturales, sino que la problemática trasciende al ser humano, donde las repercusiones son directas y significativas.  Es por ello, que se debe hacer consciencia a la hora de disponer un residuo, para que este proceso se haga de una manera responsable, con instituciones que aseguren su debido tratamiento.

Referencias:

 

Barajes G & Luna J. (2019). Metales pesados y su toxicología. Recuperado de: https://estrucplan.com.ar/articulos/metales-pesados-y-su-toxicologia/

Greenpeace. (2011). Basura Informática. La otra cara de la tecnología. Recuperado de: https://www.greenpeace.org/argentina/Global/argentina/report/2011/contaminacion/basura_electronica_otra_cara_tecnologia.pdf

 


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